En la República Dominicana, la delincuencia ha experimentado un
crecimiento alarmante en los últimos años. No se trata únicamente de un
fenómeno aislado producto de la pobreza o la falta de oportunidades; es también
el resultado de la inobservancia y permisividad de un sistema que ha
normalizado prácticas y espacios que atentan directamente contra la estabilidad
social de nuestros barrios. No es descuido es inobservancia deliberada.
Las autoridades han permitido el incremento descontrolado de los (colmadones drinks) verdaderos focos de desorden social, establecimientos donde se mezcla la venta de alimentos con el consumo excesivo de alcohol a cualquier hora y música a alto decibeles. A esto se suma la proliferación de (bancas deportivas y bancas de lotería) en cada esquina, así como otros lugares negativos para las barriada donde es fácil el acceso a los estupefacientes`, lugares que son identificados por toda la comunidad, excepto por los organismos de control. Promoviendo una cultura de dependencia, azar y falsa esperanza económica en comunidades que necesitan educación y empleo, no apuestas. Esta permisividad no es ingenua, es estructural.
Estos centros, lejos de aportar al
desarrollo comunitario, fomentan escenarios que facilitan el aumento de la
criminalidad: asaltos a plena luz del día, atracos, violencia intrafamiliar,
violaciones sexuales y una cultura de ocio desordenado que atrapa especialmente
a los jóvenes sin orientación. Se crea así un círculo vicioso donde la marginalidad
se convierte en norma y la esperanza en excepción. Se ha construido una cultura
de distracción masiva que mantiene a los sectores vulnerables entretenidos en
el ruido, mientras se les niega formación, pensamiento crítico y movilidad
social.
Aquí se evidencia la inobservancia
del Estado dominicano: la permisividad estructural que empuja a los sectores
más vulnerables a permanecer en el caos y en la ignorancia social. Un pueblo
sin formación crítica, difícilmente reclama sus derechos. Un pueblo atrapado en
la sobrevivencia diaria no cuestiona el sistema que lo mantiene en condiciones
de desigualdad.
Un pueblo ocupado en sobrevivir y
distraerse no reclama derechos. Un pueblo atrapado en el caos no cuestiona el
sistema. Eso es control social disfrazado de normalidad.
Otro punto sensible es la inmigración
haitiana. Es innegable que la situación social y económica de Haití impacta
directamente a la sociedad dominicana. El flujo migratorio genera tensiones en
los servicios públicos como educación y salud, empleo informal especialmente en
comunidades ya vulnerables. No se puede ignorar que la presión sobre los
servicios públicos, recae principalmente sobre los sectores más pobres del país.
No se trata de xenofobia, se trata de planificación, soberanía y responsabilidad
gubernamental. Cuando el Estado no regula, los barrios pagan las consecuencias.
Hace falta políticas públicas responsables, planificación
estatal efectiva y una gestión migratoria firme, humana y organizada, que
priorice el bienestar nacional sin perder el enfoque en los derechos humanos.
La marginalidad no es casual. Es el
resultado de decisiones políticas, de omisiones estratégicas y de una falta de
voluntad para transformar verdaderamente las condiciones estructurales de
pobreza
Sin embargo, más allá de cualquier
problemática estructural, existe una verdad innegable: la única vía real de
transformación social es la educación. La educación es el instrumento que rompe
cadenas de ignorancia, reduce la delincuencia, eleva la conciencia ciudadana y
fortalece la democracia.
Un pueblo educado no se deja manipular, un pueblo educado exige justicia. Un pueblo educado construye desarrollo. Un pueblo educado no se entretiene con migajas.
Un pueblo educado no acepta vivir en
el desorden permanente.
La transformación no vendrá de más
drinks, colmadones, más bancas, ni de más lugares de corrupción, ni más
discursos vacíos. Vendrá de inversión real en educación, regulación efectiva y
voluntad política social.
SIN EDUCACIÓN NO
HAY LIBERTAD.!!!!
Lic. José Pérez
Saviñon/Gestor Social.
Este blog (trabajosocialcomunitarios.blogspot.com)
trabaja de forma voluntaria, para crear
la conciencia social, para fortalecer la identidad, respeto social a los
ciudadanos.


