El sistema educativo dominicano una involución social preocupante
El sistema educativo de la República Dominicana atraviesa una etapa
crítica que evidencia una preocupante involución social. En lugar de avanzar
hacia un modelo formativo más humano, inclusivo y responsable, observamos con
inquietud cómo se debilitan aspectos fundamentales en la protección y
orientación de nuestros estudiantes.
Uno de los problemas más alarmantes es la falta de
atención adecuada ante situaciones de acoso escolar, maltrato y abuso
estudiantil (bullying). En muchos centros educativos no existe un protocolo
claro y efectivo para prevenir, identificar y enfrentar estas situaciones. Peor
aún, en algunos casos se percibe una preocupante indiferencia por parte de las
autoridades escolares, quienes deberían asumir con responsabilidad su rol como
garantes del bienestar físico y emocional de los estudiantes. En muchos casos
se minimizan denuncias, se ignoran señales de alerta y, en demasiadas
ocasiones, se protege la imagen institucional antes que la integridad emocional
de los estudiantes.
Esta indiferencia institucional no es un simple
descuido, es una forma de complicidad silenciosa. Cuando una escuela no actúa
ante el acoso, no investiga, cuando no sanciona puede normalizarse.
El rol de las autoridades educativas va mucho más allá
de administrar horarios y cumplir con un calendario escolar. Su deber es
garantizar un ambiente seguro, respetuoso y formativo. Sin embargo, la falta de
protocolos claros, de seguimiento efectivo y de consecuencias reales demuestra
una preocupante ausencia de liderazgo y responsabilidad.
La escuela no es solamente un espacio para impartir
contenidos académicos; es también un entorno de formación integral, donde se
construyen valores, se fortalecen principios y se moldea el carácter de las
futuras generaciones. Cuando se ignoran los conflictos internos, cuando se
minimizan las denuncias de acoso, o cuando no se brinda acompañamiento
psicológico oportuno, se está fallando en la misión esencial de educar.
Es urgente que el Ministerio de Educación, junto a
directores, orientadores y docentes, asuma con mayor firmeza la implementación
de políticas reales de prevención del bullying, así como mecanismos de
seguimiento y sanción cuando sea necesario. No basta con discursos
institucionales; se requieren acciones concretas, capacitación constante y
supervisión efectiva.
La República Dominicana necesita un sistema
educativo que proteja, que forme con valores y que actúe con responsabilidad.
No podemos normalizar la violencia ni la indiferencia. El futuro de nuestra
sociedad depende directamente de la calidad humana y moral que se construya hoy
en nuestras aulas.
Debemos de actuar en conjunto sistema educativo, la
sociedad como ente de equilibrio y estabilidad social, sin retórica,
pero con pragmatismo para el bienestar de nuestros niños/as y jóvenes.
Lic. José Pérez Saviñon/ Educador social.
+


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.