Levantarse de madrugada no es solo disciplina, es sobrevivencia.
Es salir a enfrentar una selva marcada por la desigualdad, donde el día empieza
con una pregunta dura: ¿Qué
voy a comer hoy?
“Vecino, présteme algo hasta más tarde…”
“¿Y de dónde, mi hijo? Yo tampoco he comido nada.”
Entre pagar la renta o comer, muchos eligen dormir bajo techo,
aunque el estómago quede vacío. Esa es la realidad que no siempre se ve.
Llega el fin de semana, y el dominicano quiere desconectarse: ir
al colmadon,
Beber, bailar, reír,
quiero hacerme ver, hacerme sentir, yo soy un vacan, sentirse vivo aunque sea por unas horas. Pero
cuando no hay dinero, aparece la creatividad del dominicano del barrio: el joseo , la búsqueda, la manera de resolver
para no quedarse atrás.
Así se construye el día a día en muchos sectores, como lo llamado (ghetto) o tipo favela, entre la
marginalidad, el hacinamiento, la falta de oportunidades, la violencia, drogas
y el abandono. Una realidad que, con el tiempo, deja de ser excepción y se
convierte en norma.
Solo tu puede cambiar, lograr realizar tu propio sueño, lucha
por tu liberación social, económica, a través de la educación (SIN EDUCACION NO
HAY LIBERTAD)!!!!. De lo contrario será uno más de la estadística de un país
bananero inundado en ideas de subdesarrollo, con un gran componente de
clientelismo político. Donde la plutocracia y la partidocracia controla el
estado, el pueblo, la gente de a pie no tiene participación en la toma de
decisiones, una klake política que no permite el desarrollo de lo de a pie.
Pero dentro de todo, hay una verdad incómoda y poderosa: el
cambio no vendrá solo de arriba. Cada persona tiene que luchar por su propio
desarrollo socioeconómico y espiritual tener a Dios como líder único de todos. Porque
si no, se corre el riesgo de convertirse en uno más dentro de un sistema que
muchas veces favorece a unos pocos, mientras la mayoría sigue esperando.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo..(Josué 1:9)
Lic. José Pérez Saviñon/ Gestor Social

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